
Sumario: 28 Enero de 2002: Intervención en nombre de la unión Europea pronunciada por el Excmo. Sr. Inocencio F. Arias Embajador representante permanente de España ante las Naciones Unidas En la sesión reanudada de la Tercera Comisión sobre el tema 117 Eliminación del racismo y de la discriminación racial)(Nueva York)
Sr. Presidente,
Tengo el honor de tomar la palabra en nombre de la Unión Europea a propósito del tema 117 del programa que hace referencia a la eliminación del racismo y de la discriminación racial. Los países de Europa Central y Oriental asociados a la Unión Europea - Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, la República Checa, Rumania -, los países asociados Chipre, Malta y Turquía, e Islandia se adhieren a esta Declaración.
Me complace aprovechar esta oportunidad otorgada a la Unión Europea y a la Comunidad Internacional para trazar un primer balance de los resultados alcanzados con ocasión de la 3ª Conferencia mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia asociada que se celebró en Durban de 31 de agosto a 8 de septiembre pasado.
Esta Conferencia ha sido la primera conferencia de Naciones Unidas contra el racismo que ha permitido la aprobación por consenso en Durban de una Declaración Política y de un Programa de Acción. La Unión Europea acoge con beneplácito el espíritu de compromiso de los otros grupos regionales que ha permitido llegar a un acuerdo. La Unión Europea manifiesta que ha hecho esfuerzos considerables para que el proceso final de aprobación de la Declaración y del Programa de Acción haya sido posible.
Basándose en estos documentos, los Estados tienen la responsabilidad de renovar sus esfuerzos para combatir las formas contemporáneas de racismo y discriminación racial dondequiera que se produzcan.
Debemos también sacar lecciones de las dificultades encontradas a la hora de finalizar los textos de Durban. La Unión Europea desea reafirmar, con el pensamiento puesto en próximas conferencias, la importancia de seguir las reglas establecidas en este campo. El no respetarlas podría tener un efecto negativo sobre futuras conferencias que son instrumentos muy importantes de expresión de la comunidad internacional y reducir la significación de los textos que en ellas se aprueben.
De conformidad con los objetivos buscados por la Unión Europea, y a pesar de las difíciles circunstancias en que se desarrollaron las negociaciones, la Conferencia ha permitido enviar una señal clara al conjunto de la comunidad internacional. Los textos aprobados son la expresión de una fuerte y verdadera voluntad política de poner fin al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia asociada. Han realzado algunos principios esenciales a la dignidad humana tales como la
igualdad y la no-discriminación, así como la tolerancia y el respeto por la diversidad.
La Conferencia de Durban ha permitido también hacer progresar la reflexión sobre los orígenes, causas, formas y manifestaciones contemporáneas del racismo, de la discriminación racial, de la xenofobia y de la intolerancia asociada. La Unión Europea ha reconocido y condenado los inmensos sufrimientos causados por las formas pasadas y contemporáneas de la esclavitud y por el tráfico de esclavos, dondequiera que hayan ocurrido, así como los aspectos condenables del colonialismo, dentro de una
voluntad común de cerrar los capítulos más sombríos de la historia del mundo, como recuerda la Declaración de Durban. La Unión Europea considera que ha llegado el momento de mirar hacia el futuro y de aplicar sin tardanza los compromisos aprobados en Durban. Lo importante ante todo es poder construir una nueva relación basada en el respeto mutuo, la solidaridad y la asociación.
Sr. Presidente,
Esta voluntad política se ha traducido igualmente en un llamamiento para la puesta en marcha de cierto número de medidas concretas a nivel nacional, regional e internacional. Me gustaría mencionar ahora algunas que revisten especial importancia para la Unión Europea.
Para empezar, la Conferencia ha subrayado la necesidad de reforzar el marco jurídico de la lucha contra el racismo, especialmente mediante la aprobación de legislaciones nacionales pertinentes y eficaces. Se ha efectuado un llamamiento a los Estados de modo que establezcan vías de recursos judiciales y administrativos efectivos para las violaciones de derechos humanos, incluida la discriminación racial, y se les ha recordado su obligación de asegurar a los individuos un acceso igual y efectivo
a estas vías de recursos.
Además, la Conferencia ha subrayado la importancia de intensificar el establecimiento y la puesta en marcha en el ámbito nacional de medidas encaminadas a mejorar la educación, la formación y la prevención en relación con el racismo, la xenofobia y la intolerancia conexa, así como el desarrollo de la información y una mayor sensibilización ante estos fenómenos.
Las manifestaciones de discriminación múltiple de que son víctimas ciertas clases de personas han sido objeto de una atención particular. Se ha señalado la necesidad de luchar contra formas contemporáneas de racismo tales como el tráfico de seres humanos y la discriminación racial en el lugar de trabajo. La Conferencia ha reconocido también el papel crucial de la sociedad civil, ya se trate de medios de comunicación, empresas u organizaciones no gubernamentales, especialmente como enlaces
indispensables con la opinión pública. En este contexto se ha comprometido también a luchar contra las nuevas formas de divulgación de ideas racistas, especialmente por medio de Internet.
La Unión Europea concede una importancia especial a la lucha contra el antisemitísmo y acoge con beneplácito que la Conferencia haya señalado la necesidad de tomar medidas concretas para combatir esta manifestación de racismo.
La Conferencia ha realizado un llamamiento a los Estados para que refuercen la cooperación en el ámbito internacional, ya sea en materia jurídica o mediante intercambios entre Estados o instituciones especializadas. A este respecto, se ha resaltado el papel de las instituciones nacionales o regionales. Se ha reafirmado el lugar central de los instrumentos internacionales pertinentes en este terreno, principalmente al Convenio para la eliminación de todas las formas de discriminación
racial.
La Unión Europea considera que éstos son los elementos sobre los que debemos concentrar nuestros esfuerzos de modo que convirtamos las disposiciones de Durban en avances concretos en la lucha contra las manifestaciones actuales del racismo. La Unión Europea se adhiere a la idea de que el seguimiento de la Conferencia se lleve a cabo, tal y como fue decidido en Durban, por la Alta Comisionada de los Derechos Humanos en unión con los cinco expertos independientes que sean nombrados por el
Secretario General después de escuchar la opinión del Presidente de la Comisión de Derechos Humanos.
Me gustaría también expresar la gratitud de la Unión Europea a los esfuerzos desarrollados por la Sra. Zuma como Presidente de la Conferencia y, a través de ella, agradecer igualmente a su país el haber sido sede de esta Conferencia. Damos las gracias también a la Sra. Robinson por el papel que ha desempeñado, a veces en circunstancias difíciles, como Secretaria General de la Conferencia.
Sr. Presidente,
Un acontecimiento tal como la Conferencia de Durban nos ha permitido darnos perfecta cuenta de que el racismo y la discriminación racial son realidades diarias de la gente en el mundo entero. Todos debemos por tanto hacernos responsables ante este flagelo. En efecto, el racismo y la discriminación racial impiden o anulan el pleno ejercicio de los derechos humanos y constituyen una amenaza para las sociedades democráticas y sus valores fundamentales. Estos fenómenos son incompatibles con los
principios sobre los que está fundada la Unión Europea, es decir, la libertad, la democracia, el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales y el estado de derecho.
La Unión Europea estima que los Estados tienen la responsabilidad de tomar todas las medidas apropiadas para prevenir y eliminar el racismo. La Unión Europea está convencida de que el respeto por el principio de no-discriminación, la promoción de la tolerancia y del respeto por la diversidad y la participación activa de todos los miembros de la sociedad son factores que contribuyen a la estabilidad y a la cohesión social. A este respecto, es esencial que los Estados protejan de igual forma los
derechos económicos, sociales y culturales, así como los civiles y políticos, de todas las personas bajo su juridiscción. Los Gobiernos, obrando de una manera transparente y responsable, deben distribuir los recursos disponibles de un modo eficaz, equitativo y duradero y esforzarse en garantizar la igualdad de oportunidades de todas las personas bajo su jurisdicción.
La lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia conexa es un elemento esencial de las políticas de la Unión Europea y de cada uno de sus Estados miembros. De este modo, la Unión ha realizado numerosos esfuerzos para poner en marcha esta lucha, especialmente mediante la aprobación de legislaciones nacionales y europeas contra la discriminación y mediante la proclamación solemne de la Carta de Derechos Fundamentales, que contiene una disposición que prohibe de
manera clara toda discriminación basada en el sexo, color, origen social o étnico, lengua, religión o creencias. La creación del Observatorio Europeo de fenómenos racistas y xenófobos forma parte de estos esfuerzos. Las informaciones que proporciona permiten una mejor comprensión de los fenómenos mencionados con la intención de eliminarlos.
El Tratado que instituye la Comunidad Europea contiene una referencia específica a la lucha contra el racismo. El Tratado confiere competencias a la Comunidad en este terreno, que se han plasmado en varias directivas que instauran un marco obligatorio que prohibe la discriminación basada en el origen racial y étnico, la religión y las creencias, las minusvalías, la edad o la orientación sexual en el seno de la Unión Europea.
Sr. Presidente,
La Unión Europea está profundamente convencida que, como lo ha reconocido la Declaración Universal de Derechos Humanos, los seres humanos, que forman una sola familia, nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Por esta razón la Unión Europea rechaza cualquier teoría que tienda a establecer la existencia de razas humanas distintas. A este respecto, se complace en que este rechazo haya sido recogido en los documentos aprobados en Durban. La Unión Europea cree que, al combatir las ideas
falsas, llegaremos a eliminar las formas contemporáneas del racismo que se apoyan habitualmente en este tipo de afirmaciones erróneas.
Según se señaló en los documentos aprobados en Durban, la instauración de planes de acción en el ámbito regional constituye una etapa primordial en la lucha contra el racismo. Desde hace ya unos años, la Unión Europea se ha esforzado considerablemente en la promoción y el sostén de los trabajos llevados a cabo en el seno de organizaciones regionales tales como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa y el Consejo de Europa.
El Consejo de Europa desempeña también un papel fundamental en la lucha contra el racismo y la discriminación racial en Europa. El sistema judicial del Tribunal Europeo de Derechos Humanos - que es responsable de la aplicación del Convenio Europeo de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales - constituye una protección eficaz de los Derechos Humanos, entre los que se encuentra el principio fundamental de no-discriminación. La Unión Europea aprecia también el trabajo efectuado por la Comisión
Europea contra el racismo y la intolerancia (ECRI). El Consejo de Europa, que acogió la Conferencia Regional Europea preparatoria de la Conferencia de Durban, asegurará igualmente el seguimiento de la misma elaborando propuestas para la aplicación en el ámbito europeo del Programa de Acción aprobado en Durban.
La Unión Europea está también activamente involucrada en los esfuerzos de la OSCE para prevenir los conflictos violentos mediante la promoción de las relaciones interétnicas y la tolerancia. La problemática de los derechos humanos es una de las preocupaciones centrales de la OSCE. La dimensión humana de la OSCE, que comprende el conjunto de normas y actividades relativas a los derechos humanos y a la democracia, representa por otra parte una de las tres dimensiones de seguridad dentro de la
concepción de esta organización. En este marco, la lucha contra la discriminación, especialmente la discriminación de base étnica, es de primordial importancia ya que una sociedad libre que permite a cada uno participar plenamente en la vida pública es una garantía contra los conflictos y la inestabilidad.
La Conferencia de Durban ha reconocido igualmente y subrayado el papel central de la ONU y del arsenal de mecanismos que ha desarrollado en la lucha contra el racismo. El Convenio para la eliminación de todas las formas de discriminación racial (CERD) es la pieza clave. La Unión Europea acoge con beneplácito el hecho de que los Estados participantes en Durban se hayan fijado el objetivo de la ratificación universal de este Convenio de aquí al año 2005. La importante contribución del Comité para
la Discriminación Racial ha sido llevada a primer plano. La Unión Europea respalda la petición de que todos los Estados cooperen con el Comité y también con todos los mecanismos pertinentes en materia de lucha contra con el racismo que aseguran la promoción de la igualdad, la solidaridad y la justicia para todos. El trabajo del Relator Especial sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia e intolerancia conexa debe ser alentado. La Unión también apoya los fines y
objetivos del tercer decenio de lucha contra el racismo y la discriminación racial que terminará en 2003. Estos objetivos han sido por otra parte confirmados y reforzados por el Plan de Acción de Durban.
Finalmente, la Unión Europea considera importante resaltar los esfuerzos desarrollados por la Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos en la lucha contra el racismo y la discriminación racial mediante todas sus actividades y programas. Esta contribución se verá reforzada además como consecuencia de la decisión tomada por la Sra. Mary Robinson para crear una unidad anti-discriminación dentro de su oficina. Las tareas de carácter principalmente consultivo encomendadas a esta unidad
por la Alta Comisionada son fundamentales en la lucha contra el racismo, especialmente a través de la promoción de la igualdad, solidaridad y la justicia para todos.
Sr. Presidente,
La Unión Europea está persuadida de que toda distinción, exclusión, restricción o preferencia fundada en la raza, el color, la ascendencia o el origen nacional o étnico es una negación de los derechos humanos. Está igualmente convencida de que el respeto por el principio de no discriminación es esencial para la dignidad humana. Por esta razón, la Unión Europea hace una lllamamiento a los Estados para que refuercen sus esfuerzos y su vigilancia para erradicar los comportamientos racistas y
xenófobos que ponen en peligro los fundamentos de los derechos humanos.
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